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Following is a fragment of an epic poem, Eulogy to the death of Juan Ponce de Leon.  The Sixth Section, reproduced here, deals with the battle between the Spanish conquistadors and the Tano Indians on Vieques (and in PR) under the command of the last two chiefs, Cacimar and brother Yaureibo)

(Fragmento del Canto Sexto, Juan de Castellanos, Elega a la Muerte de
Juan Ponce de Len)

Despus el Yabureibo tan molesto
Continuaba tanto su venida,
Que cada cual dorma por su puesto
Con grandes detrimentos a la vida;
Ponan por la isla para esto
Gente de guarnicin apercebida,
Con Sancho de Aragn, diestro caudillo,
Y con ellos el perro Becerrillo.

Las furias y rigores desta llama
Sosegaran hasta medio ao:
Despus de las estancias de Guayama
Volvieron los caribes al engao;
Y a Sancho de Aragn lleg la fama
Cerca de do hicieron aquel dao,
el cual con el recado convenible
Vino con cuanta priesa fu posible.

Y cuando Sancho hizo su llegada
El escuadrn feroz de gente perra
Grande presa tenan embarcada,
Quedndose los mas dellos en tierra;
Anduvo la refiera bien trabada,
Duraron los rencuentros de la guerra;
Ms los indios huyeron las aguas
Para se guarecer en las piragua.

Al tiempo que el rencuentro ms arda,
No poca parte fu para vencellos
El perro Becerrillo, que haca
Pedazos las ijadas y los cuellos,
Y en continuacin de su porfa,
A nado por la mar entr tras ellos,
Do uno de los que l despedazaba
Lo hiri con las flechas que llevaba.

No muri con rabioso desconcierto,
Aunque fu del veneno pestilente;
La falta deste perro caus cierto
Grandisimo dolor nuestra gente;
Y porque no se viese que era muerto,
Lo mandan enterrar secretamente:
Para los indios fu plaga terrible,
Y dellos se juzg por invencible.



Despus de esta desgracia les avino,
Supieron que la gente carnicera
Aca Vieque hizo su camino,
Pegado con San Joan, isla frontera,
Do con humana carne de su vino
Hicieron una larga borrachera,
Y nuestra gente casi de improviso,
A los de San Germn dieron aviso:

Ms esta guerra cuando se haca
Fu aos atrasado desta gente,
Y en San Germn entonces resida
Cristbal de Mendoza por tiniente:
Sealando varn en valenta
Y contra los caribes excelente,
el cual por desear verse con estos
Sesenta buenos hombres hizo prestos.

Embarcronse pues con buen recado
Y ganas de hallar los enemigos,
Nuestro Mendoza muy regocijado
Por querer ir con l de los antiguos:
Pero Lpez de Angulo, Joan Casado,
Joan de Len, Quinds y otros amigos,
Porque tena ya de tales lanzas
No vanas, sino ciertas esperanzas.

Llevaron para esto buena gua,
Y para su viaje tiempo hecho;
Llegaron Vieque por tal va,
Que no pudiera ser mas provecho,
Por tener la caribe compaa
Las piraguas en un lugar estrecho,
Donde por ser la boca recogida
Podan estorbarles la salida.

Fu rato de la noche su llegada
Guiando los navos las lumbres,
La gente de los indios ocupada
En tierra con sus ritos y costumbres;
Y ans los bergantines del armada
Entraron sin ninguna pesadumbres,
Y sin que reparasen en las aguas,
Les pudieron tomar doce piraguas.






Acudieron los indios al ruido,
Segn suele venir gente tan fiera;
Habiendo ya Mendoza proveido
Gente para la mar y para fuera,
A tierra sale bien apercebido
Tomando con cuarenta la ribera,
Con buen ardid y grande diligencia,
Puesto caso que no sin resistencia;

Porque los brbaros mozos y canos
Arremetieron duro y protervos,
Con lanzas y macanas en las manos,
Bien como los lebreles a los ciervos,
O como contra pollos los milanos,
O ya de la manera que los cuervos
Se suelen abatir carne muerta,
Al tiempo que la hambre los despierta.

Pospnense temores, huyen miedos,
Nadie muestra seal de cobarda,
Los indios con tan speros denuedos
Cuanto necesidad all ped;
Pero los espaoles n van quedos,
Pues cada cual del brazo se vala,
Con golpes y con puntas tan estraas
Que rasgan pechos, rompen las entraas.

Gran grito y alarido se condensa
Despus que Yabureibo toc cuerno,
Encendido de furia tan inmensa,
Ansi como si fuera del infierno;
Tiros tiros dan la recompensa,
A cuchillada golpe nada tierno,
Descalabr cabezas, quebr muelas,
Hizo pedazos manos y rodelas.

Pero Lpez de Angulo como va
Aquel indio que tanto se estremaba,
Puesto caso que no lo conoca,
Ni ser el Yabureibo se pensaba;
Por refrenar tan suelta valenta
Y poder quebrantar su furia brava,
Salile con sus armas al encuentro,
Mas l no se retrajo mas adentro.






Al singular certamen van dispuestos
Ambos dos de juventud lozana,
Mancebos altos, sueltos, bien dispuestos,
Y cada cual con increible gana:
Para los golpes y respuestas prestos,
Uno con hierro y otro con macana,
Rompen aqu y all, y en breves puntos
Los dos leones fieros se ven juntos.

Angulo le libr con espada
Un golpe de revs embravecida,
El indio rebati la cuchillada
Con soltura y ardid jams oido;
Y di con la macana levantada
Golpe no de varn enflaquecido,
Sino con violencia tal que pudo
Hacelle dos pedazos el escudo.

El Pero Lpez dl no se desva,
Aunque el escudo fuerte vi deshecho
Ms antes con lozana gallarda
A l encamin salto derecho;
Y como Yabureibo no hua,
Vinieron juntar pecho con pecho,
Forcejando con piernas y con brazos,
Tanto que se hacan mil pedazos.

Ansi con la codicia del trofeo
Trabaja cada cual, y nadie medra;
No quiere Yabureibo ser Anteo
Con ser el Pero Lpez firme piedra;
Los brazos los cuerpos dan rodeo
Segn duras plantas verde yedra,
Ninguno dellos piensa de rendirse,
Ni quiere del contrario desasirse.

Andando pues la lucha tan trabada
No sin pelos de barbas y capellos,
Con rodilla, puete, cabezada,
Sudando ya los pechos y los cuellos,
Con arma de dos filos enastada
Francisco de Quinds lleg sobre ellos,
Y al falto de vestidos y de falta
Atraves por medio las espaldas.

Pes por el honor de lo que toco
Al Pero Lpez desta su venida,
Y mucho ms de ver el modo loco
Que tuvo para dalle la herida;
Pues Yabureibo muerto, falt poco
Para que lo privara de la vida.
Porque como pas de buena gana
Un poco le toc la partesana.

Aquestos duros trances acabados,
Encuentros y rencuentros escesivos,
Los caribes quedaron mal parados,
De doscientos, ochenta solo vivos;
Los cuales todos fueron maniatados
Quedando por esclavos y captivos;
Diez heridos de los de nuestra suerte,
Pero ninguno dellos fue de muerte.

Con grillos, con cadenas tramojos
Los indios en los barcos son metidos,
Mitigronse muchos los enojos
De los daos atrs acontecidos;
Con la presa volvieron y despojos
A donde fueron muy bien recebidos;
Y los dems negocios deste gente
Os diremos ahora brevemente.